Ley de convivencia (19 de diciembre 2006)

Ley de convivencia

Por Calzonzin

 
La sociedad de convivencia cuya iniciativa fue presentada por primera vez en el 2001 y que ha sido recientemente aprobada por la asamblea legislativa del distrito federal ALDF es en suma una ley con carácter social que siendo de materia periférica por su naturaleza para el funcionamiento de país, “es decir podría no haber sido aprobada y el rumbo de México no sería distinto” si tiene la intención y a mi parecer logra poner a la sociedad del DF acorde a las necesidades que la sociedad misma le reclama, como he dicho en otras ocasiones la ley nace de la necesidad de normar en los huecos donde se necesite, dicho de otra forma, en alguna época el homicidio era permitido en un tiempo muy antiguo claro, el hombre podía hacerse justicia por su propia mano es entonces que los jurisconsultos romanos ven la necesidad de regular esta situación y castigar a quienes priven de la vida a sus congéneres y cohabitantes, así el mundo hoy regula las sociedades entre individuos que no necesariamente se unen en matrimonio y aun no son necesariamente entre hombre y mujer, la ley de convivencia pues, busca regular la vida de un porcentaje minoritario de la población mexicana pero no por eso que deba de ser menospreciada, todos aun siendo minoría caben en esta sociedad o al menos esa es la teoría que debe sostener el estado mexicano de tal suerte que no debería de obligarse a nadie a vivir al margen del estado de derecho, y del régimen jurídico vigente, no obstante que es una minoría a quien va dirigida esta ley no es una franja poblacional pequeña.

Estimaciones del CONAPO (Consejo Nacional de Población), con base en la ENADID 97 (Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica), señalan que una tercera parte de los hogares mexicanos (32.7%) no son nucleares (extensos, compuestos o no familiares). De acuerdo a esta misma fuente, en 1997, el 19 por ciento de los hogares mexicanos eran jefaturados por una mujer. Los datos preliminares del Censo 2000 confirman además una tendencia ascendente en este renglón, dado que para este último año la proporción se situó en uno de cada cinco hogares; esto es, el 20.6 por ciento. Respecto a la realidad irrefutable de las parejas del mismo sexo en la sociedad mexicana, hasta el momento no existe registro estadístico oficial. Ni las investigaciones socio-demográficas ni los Censos de Población y Vivienda toman en cuenta este tipo de relaciones sociales. No obstante, la Sociedad Mexicana de Sexología Humanista Integral (SOMESHI) coincide en afirmar, como lo hacen numerosas investigaciones a escala internacional (el reporte Kinsey, Masters y Johnson, Bell y Weinberg, Charlotte Wolf, Marina Castañeda, Karla Jay y otros) que alrededor del 20 por ciento de la población tiene o ha tenido parejas del mismo sexo.

Por ultimo quiero agregar de manera muy concisa y concreta lo parte de lo que la ley de convivencia pretende da derechos sucesorios a los convivientes, el otorgamiento de los alimentos* entre si a los convivientes, la protección a las partes para que en caso de que uno de ellos hubiere hecho uso de la mala fe para aprovecharse de los otros pague los daños y perjuicios que este ocasione, se regula a detalle las restricciones para acceder a una sociedad de convivencia cuando esta sea con otra persona solamente, tales como ser soltero no vivir previamente con persona distinta en concubinato… es decir para mi gusto es una ley bien redactada, bien pensada, ampliamente discutida y muy necesitada por la población mexicana, es de resaltar que un grupo político sostenga que ya es hora de que México se regulo y avance a pesar de la resistencia de grupos radicales, que paradójicamente llaman a los grupos vulnerables por la laguna legal, como grupos radicales, las paradojas de la derecha mexicana, al cierre de esta columna la bancada panista de la asamblea legislativa del distrito federal ALDF por sus siglas en español, busca a través de la mínima fuerza que le dan 17 diputados panistas, 4 del partido verde ecologista y uno del PRD que se abstuvo de votar en cualquier sentido esta ley, de promover un recurso de inconstitucionalidad ante la suprema corte, no han argumentado ningún elemento legal para tirar la ley de convivencia, uno solo no han argumentado pero ya buscan el recurso de inconstitucionalidad, muy caricaturizable su postura en verdad máxime cuando la diputada local del pan Paula Soto, única autorizada para fijar la postura de su fracción respecto de la ley de sociedades de convivencia, afirmó que después del análisis jurídico que hicieron sobre esta iniciativa, se encontró que “no afecta la figura de la adopción ni del matrimonio” esto un par de días antes de que fuera aprobada la ley, después de aprobada, la dirigencia panista contradice a su vocera oficial única por cierto, y se organiza para tumbar la ley, ni siquiera para fijar una posición son lo suficientemente hábiles los panistas como para evidenciar que aun ellos mismos reconocen la necesidad, viabilidad y calidad de la ley de convivencia, como siempre y fieles a su costumbre los panistas se muestran patéticos.

 

Nota:

Esto lo escribí como respuesta a las declaraciones de funcionarios panistas, y voceros del catolicismo mexicano dignos representantes de ultraderecha funcional, y el comportamiento de estos, irascible por una ley que regula la vida de todos los ciudadanos de la capital.

Dos párrafos se han citado de la exposición de motivos de la iniciativa de la ley de convivencia original presentada en el 2001 por la diputada del PRD María del Carmen Pacheco Gamiño.

Alimentos: Son los satisfactores materiales que una persona requiere para vivir (comida, vestido, habitación, educación y gastos médicos).

 

 

 

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