* Preámbulo a un régimen autoritario y dictatorial

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COMUNICADO DE PRENSA 000256

Preámbulo de un régimen autoritario y dictatorial

las declaraciones de Calderón,

asegura Bátiz Vázquez

* Ni Díaz Ordaz habló de monopolizar el poder para justificar la represión del 2 de octubre de 1968, aclara

* La expresión “el monopolio del poder” es propia de una mentalidad autoritaria y de menosprecio a las leyes, subraya

* Al presidente espurio sólo le falta imitar a Luis XIV, quien manifestó: “El Estado soy yo”, puntualiza

La expresión “el monopolio del poder” del presidente espurio, Felipe Calderón, es fruto de un carácter autoritario, antidemocrático y de menosprecio a los límites que impone la ley a los gobernantes y muestra un pleno desconocimiento del estado de Derecho y de la división de poderes, afirmó el secretario de Justicia y Seguridad, Bernardo Bátiz.

Destacó el hecho de que ni siquiera el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz habló de monopolizar el poder cuando trató de justificar la represión del 2 de octubre de 1968. “Creer que alguien que tiene el mando, que tiene el monopolio del poder, es indicio inequívoco de una mentalidad autoritaria y de un menosprecio a los límites que la ley pone a los gobernantes”, puntualizó.

Precisamente –detalló— Calderón expresó el pasado 2 de octubre en Quintana Roo que “lo que justifica que alguien tenga el mando, que alguien tenga la fuerza pública, que alguien tenga el monopolio del poder, es garantizarle a cada quien su seguridad”.

Recordó Bátiz Vázquez al presidente usurpador que el Ejecutivo tiene el mando de las fuerzas públicas, pero de ninguna manera ostenta el monopolio del poder, que se divide para su ejercicio, según lo establece el artículo 41 constitucional, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

“El monopolio de la fuerza lo tiene el Estado, no una persona y la declaración equívoca de Calderón indica un pleno desconocimiento de la estructura de un estado democrático de Derecho, en el que la soberanía se ejerce por el pueblo, a través de los poderes que se equilibran unos a otros, y no de uno solo de ellos, que se define a sí mismo como el titular del monopolio de lo que corresponde a todos”, explicó.

Hizo énfasis en que la declaración “el monopolio del poder” corresponde a un subconsciente autoritario y antidemocrático, pero también representa una amenaza de Calderón, porque anticipa que “puede hacer con el poder lo que le venga en gana y, con el pretexto de garantizar la seguridad de la gente, puede convertir a nuestro estado en una dictadura”.

Sin embargo, el secretario de Justicia y Seguridad aclaró que los mexicanos sí queremos seguridad, pero de ninguna manera a costa de las libertades políticas y las garantías individuales y mucho menos a cambio del establecimiento de un sistema autoritario y dictatorial.

También resaltó que la expresión “el monopolio del poder” muestra un desconocimiento del estado de derecho y de la división de poderes. “En un estado moderno, regido por leyes, reconoce, que el monopolio de la fuerza, no del poder lo tiene precisamente el Estado, pero en su conjunto, por conducto de los tres órganos de poder, que son el Legislativo en primer lugar que es la representación popular, el Ejecutivo y el Judicial”, abundó.

Si bien el titular del Ejecutivo tiene el mando de las fuerzas públicas, para el ejercicio de ese mando, debe estar sujeto a las disposiciones de la Constitución y de las leyes, “no es de ninguna manera un titular de la fuerza en lo personal, ni puede decir como Luis XIV: el Estado soy yo”.

El presidente –prosiguió— de un país democrático es un mandatario y su mandato se cumple conforme a las disposiciones del estado de derecho.

Reiteró que el monopolio de la fuerza lo tiene el Estado, no una persona y la declaración equívoca de Calderón, indica, por una parte desconocimiento de la estructura de un estado democrático de derecho, en el que la soberanía se ejerce por el pueblo, a través de los poderes, que se equilibran unos a otros, no de uno solo de ellos, que se define a si mismo como el titular del monopolio de lo que corresponde a todos.

Weber resume lo substancial del estado nacional, en el monopolio legítimo (el adjetivo es indispensable) de la violencia; esto significa que no puede haber ni sería legítima, una violencia o fuerza privada, que se elimina el derecho de venganza o el hacerse justicia por propia mano y que se reivindica para el estado en su totalidad, no a través de uno solo de los poderes, la facultad de ejercer la protección, aun violentamente, del territorio y de los habitantes y siempre dentro del marco del derecho, destacó.

Quizá el origen ilegítimo de su mandato, hace que Calderón confunda tres conceptos que la teoría del estado y la política, distinguen perfectamente; la autoridad que es de orden moral y legal y que por supuesto él no tiene; el poder que pertenece al Estado y se ejerce por conducto de los tres órganos de gobierno y la fuerza que solo se justifica si se ejerce legalmente y por quien legítimamente ésta autorizado a ello, abundó.

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